No necesitas ser millonario para ayudar a un cambio | Inversión de impacto social

Elaine King

Mi primer trabajo tras graduarme fue el de gestora de carteras de inversiones en Wall Street bajo el liderazgo de Jamie Dimon. Durante 4 años, y con el paso del tiempo, dirigí mi carrera hacia lo que se ha convertido mi objetivo profesional principal: trabajar directamente con familias, ayudándoles a dar sentido a su patrimonio.

Como entenderán, encontré todo tipo de perfiles, y todos contaban con una fortuna importante que querían rentabilizar. Entonces me llamó la atención un grupo dentro de aquellas familias: los millenials. En su mayoría eran jóvenes que apenas superaban la treintena, herederos a los que no les importaba hacer crecer las sumas millonarias que debían gestionar. Lo que verdaderamente les motivaba era el impacto positivo que podían tener sobre su entorno. Por eso, te contaré cómo enriqueció sus vidas descubrir el significado de la “inversión de impacto social”. Primero respondamos…

Pregunta 1

¿Cómo funciona?

Los chicos comprendieron que podían cambiar el mundo con su firma. ¿De qué manera? Pues, si invertíamos en una empresa, esta ofrecería mayor estabilidad a sus empleados; si se trataba de un negocio con conciencia medioambiental, estaríamos contribuyendo al cuidado del planeta; o promoviendo corporaciones agrícolas que no utilizaran pesticidas y que, por tanto, distribuyeran alimentos buenos para la salud.

Recuerdo a dos hermanos a los que su abuela les había cedido una suma considerable como herencia. Juntos decidimos destinarla a un fondo que ayudaba al medio ambiente. Cuando descubrieron que ese dinero, además había doblado prácticamente en rendimiento al resto de fondos de la cartera, sus caras de sorpresa no tuvieron precio. No le habían dado gran importancia a heredar y este fue el gancho para que decidieran tomar las riendas de su dinero y asumir la responsabilidad que, como privilegiados, debían tener sobre su patrimonio.

Pregunta 2

¿Qué categorías hay para este tipo de inversión?

Las inversiones de impacto social buscan ser rentables y lograr, al mismo tiempo, objetivos sociales. Se trata de una tendencia cada vez más extendida y orientada a la búsqueda de soluciones que aumenten el bienestar general. Estas inversiones pueden clasificarse en tres categorías:

  • En primer lugar, nos encontramos con las inversiones socialmente responsables (SRI, por sus siglas en inglés), que analizan las inversiones potenciales para eliminar aquellas que, como las tabacaleras, tienen un impacto claramente negativo.
  • En segundo lugar, las inversiones sostenibles hacen referencia a incorporar factores medioambientales, sociales y de gobernanza al análisis tradicional de los beneficios y riesgos de una inversión. Por ejemplo, los bonos verdes.
  • En tercer lugar, encontramos las inversiones con impacto social, propiamente dichas. Esta tendencia aboga porque se incorporen métricas para evaluar directamente el impacto social de una inversión. Por ejemplo, si estás considerando invertir en un proyecto de viviendas protegidas, sería bueno que lo examines barajando cifras, como el número de familias de bajos ingresos que acoge el programa. Un fondo que ayuda a mujeres en África mediante prestamos pertenecería a esta categoría.
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No necesitas ser millonario para ayudar a un cambio

No importa si cuentas con ahorros modestos o si estamos hablando de miles de millones, invertir con propósito es una actitud ante la vida. Depende enteramente de ti, así que no hay presión a la hora de decidir cuánto, ni cómo. Si no tienes claro cómo quieres invertir, no te precipites y estudia todas las opciones posibles o busca asesoría con un profesional. Lo importante es entender que, al final del día, tú, yo y Carlos Slim vivimos en el mismo mundo, y que invertir para cuidarlo sienta bien. Y mucho.

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